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Artículos 2007

EL PAPA EN EL SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA APARECIDA*

      Con el lema “Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en él tengan vida” como telón de fondo, el Papa inauguró la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y el Caribe. Su discurso puede resumirse en una idea central: Los hombres necesitan de Dios, manifestado en Jesucristo -el Logos encarnado, el “amor hasta el extremo”- para encontrar el camino que les lleve a la verdad y la vida. Responder a ese amor “con un amor semejante”.

      El Papa ha propuesto ese camino, que los católicos hemos de mostrar con la coherencia de nuestras vidas, con una actividad evangelizadora más intensa, más vibrante. Se ha dirigido a las familias diciendo que “la familia es insustituible para la serenidad personal y para la educación de los hijos”. A los sacerdotes, les ha dicho que “el sacerdote debe tener una sólida estructura espiritual y vivir toda su vida animado por la fe, la esperanza y la caridad”. Los laicos “deben sentirse corresponsables en la edificación de la sociedad según los criterios del Evangelio”. “Los laicos católicos deben ser concientes de su responsabilidad en la vida pública”, había dicho antes. A los jóvenes “debemos recordarles que su vocación consiste en ser amigos de Cristo, sus discípulos, centinelas de la mañana…, dedicados totalmente a servir a sus hermanos con todo su tiempo y capacidad de entrega, son su vida entera”.

      El Papa ha insistido en que la Misa dominical debe tener “prioridad en los programas pastorales…, momento privilegiado del encuentro de las comunidades con el Señor resucitado”. Y da una idea central en su discurso: “El encuentro con Cristo en la Eucaristía suscita el compromiso de la evangelización y el impulso a la solidaridad”.

      Uno de los temas tratados con mayor extensión ha sido el referente a las estructuras sociales. Recojo dos párrafos importantes: “Las estructuras justas son, como he dicho, una condición indispensable para una sociedad justa, pero no nacen ni funcionan sin un consenso moral de la sociedad sobre los valores fundamentales y sobre la necesidad de vivir estos valores con las necesarias renuncias, incluso contra el interés personal”. De aquí pasa a afirmar la necesidad de reconocer a Dios para encontrar los valores morales que lleven a una sociedad justa: “una sociedad en la que Dios está ausente no encuentra el consenso necesario sobre los valores morales y la fuerza para vivir según la pauta de estos valores, aun en contra de los propios intereses”. Y recuerda que “el trabajo político no es competencia inmediata de la Iglesia”. La misión de la Iglesia en relación con la política es ser “abogada de la justicia y de los pobres precisamente al no identificarse con los políticos ni con los intereses de partido”.

      Terminamos con la expresión que el Papa toma de los discípulos de Emaús: “Quédate con nosotros” (Lc 24, 29). Y comenta: “Estamos cansados del camino, pero tú nos confortas en la fracción del pan para anunciar a nuestros hermanos que en verdad tú has resucitado y que nos has dado la misión de ser testigos de tu resurrección”.

      Finalmente, no podía faltar la referencia a María: “Deseo invocar la protección de la Madre de Dios y Madre de la Iglesia sobre vuestras personas y sobre toda América Latina y el Caribe”.

Mons. Jesús Moliné Labarta,
Obispo de Chiclayo


*Publicado en la revista "Vida en familia"


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