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Artículos 2009

Día del Papa - Guión para Radio María

      Hace poco más de un mes los Obispos de Perú hemos estado de Visita ad limina. ¿Qué hemos visto según la expresión paulina? Al Papa, a aquél que, en sucesión ininterrumpida desde San Pedro, ha recibido la misión de apacentar visiblemente la Iglesia Universal, las ovejas del Supremo Pastor.

      Para acercarnos, por tanto, al Papa, hemos de hacerlo con la fe y el amor que expresó San Pedro a Jesús junto al lago de Galilea: “Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te amo”. Y Jesús le respondió: “Apacienta mis ovejas”. Hemos visto a Pedro, que nos ha recibido con los brazos abiertos, con el cariño de un padre a sus hijos, en este caso, sus hijos mayores. Y hemos podido conversar de nuestras cosas, las de la Iglesia en cada una de nuestras Diócesis: número de católicos y de sacerdotes, vivencia de la fe, matrimonio y familia, vocaciones, situación social, etc.

      Con esta visita, hemos actualizado una vez más la línea de tradición que nos remonta hasta los Apóstoles, quienes dieron a Pedro el lugar de primacía –cabeza- en la Iglesia, que Jesús le confirió. Veamos algunos ejemplos, tomados del Nuevo Testamento. Pero antes leamos un texto tomado de la Constitución sobre la Iglesia del Concilio Vaticano II, 18b:…

      En 1Cor 15, 3-7, Cefas es presentado como el primer testigo de la resurrección de Jesucristo. Un hecho importante para San Pablo, cuya misión deriva de haber visto al Resucitado. “En este hecho casi posemos ver una nueva instalación en el primado, en la preeminencia de los apóstoles” (J.R., La Iglesia).

      En la Carta a los Gálatas, Pablo narra que fue a Jerusalén para ver a Pedro (1, 18), porque sólo existe “un evangelio común”. Catorce años más tarde irá nuevamente a Jerusalén para ver a Pedro y comprobar si sus reflexiones sobre el Evangelio son de acuerdo a la fe de Jesucristo. Se le dio la mano en señal de aprobación. Quedó “confirmado que toda predicación del evangelio debe medirse por la predicación de Pedro”.

      En Juan 21, 15-19, se afirma claramente que se le confiere a Pedro la supremacía de la Iglesia, que deriva del Señor.

      San Lucas 22, 32 recoge las palabras de Jesús en las que se le le concreta más su misión: “confirma a tus hermanos”. Estas palabras fueron dichas en la Ultima Cena. El Señor acaba de entregarse a los suyos bajo las especies de pan y de vino” (cf DP 2006, 137). Esta es una tarea que Pedro y sus sucesores han tratado de realizar a lo largo de la historia. Lo hemos comprobado con J.P. II y, ahora, con Benedicto XVI.

      Estos textos nos van aproximando al especial relieve que tuvo San Pedro en relación con Jesús y nos permiten verlo en su misión de fundamento visible de unidad en la fe. Forma parte de los tres más íntimos de Jesús, hace de portavoz en la Transfiguración, a él se dirige el Señor en la hora dolorosa del monte de los Olivos. Le vemos dirigirse a Jesús con diversas preguntas: “¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano?”. Siempre aparece el primero en la lista de los apóstoles o con la fórmula “Pedro y los doce”. Los evangelios nos muestran diversas profesiones de fe de San Pedro sobre Jesús, como aquella de después de la multiplicación de panes y peces: “¿A dónde vamos a ir si sólo tú tienes palabras de vida eterna?”. Esta actitud de los evangelistas nos lleva a lo que sucede hoy: tantos que van a Roma para escuchar al Papa, a Pedro, pues es el elegido para hacer cabeza del grupo, de la Iglesia, quien nos ayuda a decir a Jesús: “sólo tú tienes palabras de vida eterna”.

      Sin duda que el texto evangélico que más ayuda a entender la misión de Pedro y sus sucesores es el de Mateo 16, 17-19. Jesús se dirige a los discípulos con doble pregunta. También hoy sucede lo mismo (cf DP 2007, 116).

      Pedro hace la confesión de Jesús como hijo de Dios por una acción divina, su función es lo que no es “la carne y la sangre”, es ser roca firme que dé origen a la nueva creación de Dios ante la marea sucia de la incredulidad y del pecado. Benedicto XVI habla del secularismo, del laicismo, de los egoísmos, codicias, desprecios a la vida humana, la falta de atención a los pobres y propone el camino de Jesús: la afirmación de Dios Creador y Padre, la conversión, la caridad y la solidaridad como norma de conducta en relación con los demás. La caridad del Papa y mensajes a líderes mundiales.

      Los poderes que dan contra la roca. Los poderes del mal y de la destrucción no podrán contra la Iglesia, por lo mismo no podrán contra su fundamento rocoso.

      El poder de las llaves, el administrador que permite entrar o salir, permitir o prohibir.

      La triple pregunta-respuesta del evangelio de Juan confiere a Pedro el Primado y lo hace en un contexto de amor. Amoris officium.

      Para cumplir con su tarea, cuenta con la asistencia del Espíritu Santo. A pesar de las voces discordantes en la historia, la Iglesia siempre fiel a Jesucristo, volvió su mirada a Pedro, al Papa, para afirmar su fe y tributar la alabanza a Dios, para mantener la unidad en la Palabra y en el culto, en la vida.

      La Iglesia es “romana” porque allí murió Pedro junto con Pablo. Con la Iglesia en Roma, “ha de estar de acuerdo cada comunidad particular; ella es verdaderamente el criterio de la auténtica tradición apostólica” (J.R., La Iglesia).

      Rezar por el Papa.

      María Santísima, Madre de la Iglesia, ruega por él, ruega por nosotros.

Chiclayo, 27 de junio de 2009


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