X ANIVERSARIO DE LA USAT
Esta Eucaristía, Acción de Gracias, cobra especial relieve en esta fecha del X Aniversario de nuestra Universidad. Acción de gracias a Dios por todas las maravillas que ha hecho en estos diez años. Tantos esfuerzos humanos y tanta gracia de Dios para alcanzar el nivel científico y humano que tenemos y que esperábamos conseguir más adelante. Dios nos ha ayudado a abrir corazones generosos, corazones que esperaban algo más en su vida, para ir realizando los inicios de lo que promete ser una gran Universidad.
Gracias a Dios porque El nos ha guiado a través de circunstancias concretas para contribuir a la realización de un mundo más humano y más cristiano. Y Dios seguirá ayudándonos si actuamos con sencillez de corazón, huyendo de toda actitud de autosuficiencia, buscando siempre la verdad, el servicio a los demás a través de la ciencia, la gloria de Dios: toda la creación manifiesta las perfecciones de Dios, que el hombre llega a descubrir a través de la reflexión, partiendo de la investigación personal y en equipo, es decir, contando con lo que otros realizan o ya investigaron. Como demuestra la Historia, muchos científicos, desde la Ciencia, o se han planteado la existencia de Dios o han dado el salto a la Filosofía para buscar más sobre el fundamento de la verdad de las cosas.
Jesús nos indica el camino a seguir en nuestro trabajo universitario: la sencillez de corazón que nos hace reconocer la luz de la verdad en medio de las penumbras de este mundo. Y el mismo Jesús nos invita a aprender de El ese camino de sencillez, quien, siendo Dios, se despojo de su rango, para llevarnos por el camino de la Verdad y del Bien, hacia Dios (cf Fil 2, 6-9). Lo hizo en actitud de quien no ha venido a ser servido, sino a servir (cf Mc 10, 45)., y que dijo: “Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón y encontrarán su descanso” (Mt 11 , 29).
La sencillez de corazón la llevamos a la oración de acción de gracias por lo que Dios está haciendo en esta Universidad, y lo seguirá haciendo si somos sencillos y no autosuficientes o perezosos. No tenemos motivos para decaer en este empeño pues Jesús mismo nos señala aún más el camino al decirnos que vayamos a El cuando el cansancio por el trabajo o las dificultades de la vida quieran hacer mella en nosotros: “Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo os aliviaré… Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera” (Mt 11, 29-30).
Nuestra oración de acción de gracias se convertirá de ese modo en el compromiso por la verdad que “nos hace libres” (Jn 8, 32): por el camino de la verdad llegaremos a ser realmente libres y ayudaremos a los demás a alcanzar esta libertad. Libertad de la ignorancia, de los prejuicios, de la superficialidad, del no querer ahondar en la verdad de las cosas de modo personal, libertad de la visión negativa y reductora de cuanto acontece. Nuestro trabajo universitario, hecho de oración y esfuerzo por conocer y vivir en la verdad que libera, se convertirá en glorificación de Dios y nos descubrirá nuevos horizontes: “el que obra la verdad, va a la luz” (Jn 3, 21).
Esta Universidad se ha desarrollado, entre otros, con la oración y la mortificación de muchas personas, de comunidades de religiosas, de los Papas que la han conocido; se ha desarrollado con la intercesión de la Santísima Virgen, de Santo Toribio de Mogrovejo, de San Josemaría Escrivá y de Mons. Ignacio Orbegozo. Les damos gracias desde aquí y seguiremos encomendándoles y encomendándonos. Nuestro agradecimiento será principalmente con las obras de nuestro trabajo intenso tanto a nivel personal como comunitario, en equipos bien conjuntados, siempre en la búsqueda de la excelencia académica y la visión cristiana del hombre y de la realidad, de la síntesis entre fe y cultura, sin perdernos en los métodos o medios para alcanzar estos fines que rigen nuestra Universidad.
Ciertamente que es mucho lo que falta por conseguir –siempre habrá nuevas metas a alcanzar-, lo haremos con el esfuerzo de todos, evitando actitudes negativas, comprendiendo que aún estamos en los inicios, buscando permanentemente el diálogo como forma de convivencia humana y de trabajo universitario, como medio de superación.
Termino felicitando a todos por su esfuerzo en llevar adelante la Universidad. Que el Señor les bendiga por intercesión de la Santísima Virgen María.
†Jesús Moliné Labarta, Obispo de Chiclayo Gran Canciller de la USAT
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