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Homilías 2005

SANTA ROSA DE LIMA - 2005

      Amor de Santa Rosa por la Policía, pues su papá era el Jefe de la Policía del Perú. Cuentan con su aprecio e intercesión.

      Vivió cara a Dios, de ahí el amor a sus padres y el aprecio por su noble trabajo. Es posible vivir cara a Dios, siendo policía, a pesar de que algunos, como en todas las profesiones e instituciones, no sean leales a los compromisos adquiridos.

      Dios revelado en Jesucristo da fundamento para ser leales a los compromisos y honestos en el ejercicio del propio trabajo.

      Pero no basta con conocer a Dios. Es necesario conocer lo que Dios nos comunica en Jesucristo: palabras y obras. Necesidad de formarse cada vez más en la fe cristiana y en las exigencias de la propia profesión.

      Formación que no puede reducirse a unas charlas o clases de ética o de religión. Es necesario que el ambiente de las Escuelas de Policía y las Comisarías tengan un ambiente en el que el cumplimiento de los mandamientos de la Ley de Dios, el servicio desinteresado a los demás, el afán de superación en la propia profesión y el respeto a las leyes justas sean los valores predominantes. (Estudio del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica).

      ¿Cómo lograrlo? Con sencillez y sagacidad por parte de quienes viven así, comenzando cada uno por vivir en ese estilo y se creará el ambiente propicio. No es posible sólo con reglamentos, ordenanzas ú otras normas.

      San Rosa entendió el valor de la formación cristiana, que abarca todos los aspectos de la vida, difundiendo escritos cristianos. Preocuparse por la formación de los demás con palabras y obras; rezar por ellos.

      El afán de misionar de nuestra Santa nos recuerda a todos el deber que tenemos, como cristianos, de dar a conocer a Jesucristo vivo y su mensaje. La Gran Misión de Chiclayo. Sin uniforme, si es necesario, pero vayan y anuncien después.

      En tiempo de la Santa, la Patrona de la Policía era la Inmaculada Concepción de María. Ella se encargaba de llevar la imagen a la Catedral y de adornarla para la Fiesta. Como ella, fomentemos un gran cariño a nuestra Madre del Cielo, seguros de que nos conseguirá la fortaleza para vivir los valores humanos con inspiración cristiana. Y le encomendamos a la Policía Nacional del Perú para que pueda conseguir los fines sociales que tiene encomendados.

Chiclayo, Martes 30 de agosto de 2005


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