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Homilías 2007

HOMILIA EN LA APERTURA DEL AÑO ACADEMICO 2007 EN LA USAT

      Damos gracias a Dios por el camino recorrido en nuestra Universidad. Hoy iniciamos un nuevo Año Académico y lo hacemos con la alegría que da la seguridad de comprobar que estamos en el camino correcto, esperando con ilusión que este nuevo año nos afiance más, consiguiendo abundantes realizaciones de servicio a las personas, a la sociedad y a la Iglesia. Debe ser un año lleno de frutos, base para la abundancia que esperamos obtener a mediano plazo.

      Actuamos conscientes de que estamos metidos en un gran tarea humana, pero -por qué no decirlo- divina. Divina, sin pretensiones de mesianismo, pues ya vino el Mesías, Jesucristo. Divina porque en la mente de su inspirador y fundador, Mons. Ignacio de Orbegozo, estaba el deseo de contribuir al desarrollo humano y espiritual de las personas que se acercaran a la Universidad y, a través de ella, a la sociedad y a la Iglesia. Divina porque se inserta en la continuidad de la misión de Jesús por parte de la Iglesia de hacer que todos lleguen al conocimiento de la Verdad, que esa es la voluntad de Dios.

      En este año, en que en la Diócesis de Chiclayo nos hemos trazado como objetivo Hagamos Iglesia, haciendo familia, propongo a toda la comunidad universitaria –autoridades, profesores, alumnos, empleados, trabajadores- caminar en este sentido, es decir, descubrir y vivir mejor la verdad sobre la familia, que es tanto como descubrir el plan creador de Dios al inicio de la humanidad.

      El plan de Dios nos habla del hombre creado a su imagen y semejanza, que debe ser una sola cosa en la unión del varón y de la mujer. Los hijos llegan como fruto de esa unión, que es –debe ser- unión de amor, porque Dios es amor y varón y mujer son imagen de Dios amor: la tarea de ambos es vivir y crecer en el amor junto con los hijos que lleguen como fruto de ese amor. Más aún, Dios es amor en la perfecta comunión y unidad de las Tres Divinas Personas. Ahí está la fuente y el paradigma del matrimonio y de la familia. Dios mismo lo manifestará en Jesucristo en la donación total de sí mismo, hasta la muerte, a favor de su Iglesia, para hacerla de sí su esposa sin mancha ni arruga ni nada semejante. Y esto es el matrimonio cristiano: signo que expresa el amor total de Jesucristo por su Iglesia, por nosotros.

      Para caminar con toda la Diócesis desde la propia perspectiva, propongo a la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo (no están excluidas otras Universidades) y a cada una de las Escuelas y de los Departamentos y Centros, tanto a los profesores como a los alumnos principalmente de los últimos ciclos, que desarrollen estudios en torno a la familia. Así es mucho lo que puede estudiarse desde el Derecho, la Genética y la Biología, la Administración de Empresas, la Educación como formación de personas y grupos, la Comunicación de tantos saberes y experiencias en torno a la familia, la Teología investigando desde la Biblia y la Doctrina Social de la Iglesia, etc. Nadie debiera considerarse al margen de esta propuesta de trabajo. Se piden estudios o seminarios o talleres. Todo puede estar orientado por el Centro "Persona y Cultura". Estos trabajos serían un buen regalo para ofrecer a la Sagrada Familia en su Fiesta, el último domingo del año. Como debe estar bien presentado, propongo como fecha límite para la entrega, Fiestas Patrias del presente año. De este modo caminaremos con las etapas del Plan Pastoral de la Diócesis de Chiclayo, que encontrarán en la página web del Obispado. Esta homilía espero que puedan encontrarla tanto en esa como en la página web de la USAT.

      Expresándolo en forma positiva, esperamos, con la primera lectura, conocer los secretos de Dios, alcanzar las virtudes familiares y la recompensa de una veda de familia cada vez más perfecta, siendo promotores y apóstoles de la familia.

      Al comenzar este Año Académico, pidamos a María y a José la gracia de la contemplación de la Sabiduría divina reflejada en Jesucristo.

Chiclayo, 23 de marzo de 2007


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