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Homilías 2007

PENTECOSTES 2007
FIN DE VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA SANTA MARIA CATEDRAL

     El relato de la venida del Espíritu Santo nos hace recordar las palabras de Jesús: “el Espíritu Santo les enseñará todo y les ayudará a recordar mis palabras”. Aquel Pedro temeroso dos meses antes es ahora un intrépido predicador de Jesús muerto y resucitado, invitando a todos a la conversión. Lo hace ante miles de personas venidas de diversos países para celebrar la Pascua judía.

     El Espíritu Santo vino y ha permanecido, permanece, en la Iglesia. El vive en ella ayudándole a conocer con mayor profundidad el mensaje de Jesús y la empuja para que cumpla su misión de anunciar el Evangelio a todas las gentes. La presencia de miles de personas de diversas nacionalidades, culturas y lenguas en el primer discurso de San Pedro es el anuncio y la realización inicial del mandato misionero de Jesús. Desde entonces la Iglesia continúa anunciando el mensaje de Jesús a todas las gentes. Allí donde hay un cristiano que quiere vivir con coherencia su fe, que se deja mover por el Espíritu Santo, allí se está anunciando a Jesucristo y, mucho más, si explica a otros con sencillez la fe que profesa.

     Si bien el Espíritu Santo actúa en nosotros, no habrá fruto si le ponemos obstáculos, o los resultados serán proporcionales a la cooperación libre de cada uno a esa acción del Paráclito. Toda la vida cristiana es una conjunción de gracia y libertad. Cuanto más colaboremos con el Espíritu Santo seremos más libres y más apostólicos, seremos más santos.

     Estamos concluyendo la Visita Pastoral a la Parroquia Santa María Catedral. Han sido tres días de gracia en los que he podido comprobar la fuerza de esta comunidad cristiana. Entre los diversos encuentros que he tenido, quiero resaltar el de los jóvenes y el de los matrimonios. Ciertamente he podido comprobar que son muchos los jóvenes que participan de la vida de la comunidad parroquial, dispuestos a seguir a Jesucristo a su estilo juvenil. Les animo a seguir por ese camino, que les hará felices porque les hará libres. Habrá momentos de decaimiento, pero perseveren y habrá nuevamente luz y alegría. Perseveren en el camino emprendido, no asustarse ante las dificultades propias o del ambiente, así han vivido y viven otros muchos jóvenes. Sigan perseverando en su respectivo grupo, que es como una iglesia en pequeño, donde experimentan la dimensión comunitaria, eclesial, de la fe en Jesucristo. Todos unidos por un mismo Espíritu. Cuiden su formación. Y así como el libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra la actividad de diversos líderes cristianos, les pido la generosidad de querer hacer cabeza –sin protagonismos- y buscar a otros para que animen los compromisos de la pastoral juvenil, como puede ser la catequesis de Primera Comunión o de Confirmación.

     He dicho que el encuentro con los matrimonios fue otro momento fuerte. Pude palpar, si cabe hablar así, que el amor lo puede todo, que el amor es paciente y sólo busca el bien del otro, mejor, el bien común. Es posible vivir bien el matrimonio de uno con una y para siempre, porque el matrimonio cristiano es signo y realización del amor total de Jesucristo por su Iglesia. Dicho de otro modo, el matrimonio cristiano es posible vivirlo en unidad e indisolubilidad porque el Espíritu Santo está poniendo su amor en ellos, más, como les decía, es el mismo Espíritu Santo, el Amor, quien se asienta en su unión dándole fuerza y eficacia vivificadora. Cuiden la oración y la frecuencia de los sacramentos para que no apaguen esa fuerza que hay en Vds., más bien la incrementen haciendo de su hogar iglesias domésticas, donde todos busquen el bien de todos fundamentados en el amor de Dios. Pido a todos que vayan siguiendo las directrices del Plan Pastoral de este año, que lo será de varios años, cuyo lema es “Hagamos Iglesia, haciendo familia”.

     Hablando de jóvenes y de matrimonios cristianos, me permito decirles que es necesario un mayor esfuerzo en la pastoral vocacional: suscitar vocaciones para que todos puedan conocer a Jesucristo y alimentar su vida de hijos de Dios. Es tarea de los diversos grupos parroquiales, singularmente de los grupos juveniles y matrimoniales. Rezar más y actuar más, de forma capilar como nos sugiere también el Papa Benedicto. Recen para que los sacerdotes seamos cada vez más santos.

     Al Consejo Pastoral, le dejé otros puntos que habrá que desarrollar y que no refiero para no extenderme. Sólo quiero decirles que confiamos poder comenzar pronto el arreglo del atrio, que, si bien no ofrece peligro para la estructura de la Catedral, le afectará en unos años si no ponemos remedio ahora. Los estudios previos van muy avanzados. Pido las oraciones de todos y su colaboración material. Entre todos lo debemos hacer.

     Me dirijo a nuestra Madre Inmaculada para darle las gracias por tanto cariño como derrocha sobre esta Parroquia Santa María – Catedral. Como madre no pide nada para sí, sólo que estemos pendientes para realizar con prontitud lo que su hijo nos indique con el Espíritu Santo que nos ha dado. Y le pedimos perdón por no haber sido capaces de dedicarle un altar digno por los Cincuenta Años de la Diócesis, tal como le prometimos; Ella sabe de los inconvenientes que ha habido, no obstante perseveramos en el empeño, aunque vayamos lentamente.

Chiclayo, 27 de mayo de 2007


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