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Homilías 2009

HOMILIA ANTE RELIQUIAS DE SANTA MARGARITA MARIA DE ALACOQUE

      Las reliquias, como su nombre indica normalmente, es algo que nos ha quedado de quien fue muy fiel al Señor. Estos restos del cuerpo de Santa Margarita son venerables porque fueron medios de los que nuestra hermana se sirvió –con ellos- para vivir la unión con Dios y para que Jesucristo manifestara su amor hacia nosotros, sobre todo el cerebro.

      De la Santa se puede afirmar lo que Jesús dijo a la samaritana: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le habrías pedido a él y él te habría dado agua viva” (Jn 4, 10). Nos remiten a aquellas otras: “El que tenga sed que venga a mí, y que beba”.

      Jesús, en su infinito amor, se hace el encontradizo con nosotros y busca el modo de hacernos llegar a él con nuestro corazón. Buscamos y no encontramos porque no buscamos por el camino adecuado, conocemos pero no buscamos la verdad de las cosas.

      Conocer el don de Dios, Jesucristo: “Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Unigénito Hijo”. Buscar la verdad y el sentido de nuestra vida, querer saber acerca de Dios, agotar la verdad. Necesitamos un amor limpio de egoísmo, de sentimentalismo, de utilitarismo: darse. Se hará manifiesto en nuestra vida el deseo de Dios y le buscaremos.

      Sabemos que lo encontramos en la Biblia y en la Eucaristía, en los demás, en la oración. ¿Le buscamos de verdad o buscamos resolver nuestras dudas, nuestras necesidades, resolver nuestros problemas? Santa Margarita sólo buscó agradar a Dios, buscó a Dios y lo encontró. Fue a por agua y encontró la misma fuente: el Espíritu Santo que Jesús da a cuantos creen en El. Lo recibimos en la medida de nuestro “recipiente”. Abrir nuestro corazón para ser llenados de Dios que es amor. Así ir a la Biblia y a la Eucaristía, a los demás, a la oración.

      De ese modo sintonizaremos con el Corazón de Jesucristo que busca nuestro amor como buscó el de la samaritana para llenar nuestra vida, para hacernos felices. El Corazón de Jesús que, a través de la Santa nos dice que le aman pocos, que se le reparemos por tanta falta de amor, por tan poca correspondencia. Almas reparadoras. El mismo mensaje se repetirá en Lourdes y Fátima a través de la Virgen María. Sólo un alma que se condene merece reparación, pues frustró la redención de Jesucristo para ella.

      ¿Cómo reparar? Poniendo más amor ante tanta falta de amor. Dar a nuestra vida de fe un tono más decidido, más entregado, más apostólico. Oración ante el Santísimo de alma enamorada.

      Piedad práctica como la recomendada a Santa Margarita por el Corazón de Jesús con los nueve primeros viernes de mes seguido, confesando y comulgando. Piedad sincera, manifestada en la vida de cada día tratando de agradar a Jesús en el trabajo, en la relación en casa o con las amistades. “Que viendo vuestras buenas obras glorifiquen al Padre”.

      Pidamos por la conversión de los pecadores: injustos, adúlteros, fornicarios, coimeros, mentirosos, quienes pretenden utilizar a Dios o no quieren saber de El, etc.

      Acercarnos mucho más al Corazón que tanto ha amado a los hombres y muchas veces sólo recibe desprecios, como se quejó a Santa Margarita. Amar tanto que nos duelan nuestros pecados y los pecados de los demás. Pedírselo a la Santa.

Chiclayo, 26 de agosto de 2009


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